
Mientras la mañana se transformaba en tarde, y el rocío que quedaba atrapado en las láminas de zinc se evaporaba, podía ver a la gente acabando de despertarse saliendo a comprar, comprar, siempre comprar. La gente en sus pantalones recién comprados, sus zapatos última moda, sus camisas de marca y sus gorras con sponsors famosos, salían con las miradas orgullosas mientras pasaban al lado de un mendigo que tuvo que pasar el año nuevo acurrucado contra una pared tratando de sacar compasión y calor humano del suelo en que se acuesta. Viendo como todo esto pasaba una frase me pasaba una y otra vez por la cabeza, repitiéndose como si quisiera hacerme entender algo, una frase que muchos hemos oído: "la propiedad es un robo".
Esta frase, escrita de manera de eslógan por Pierre-Joseph Proudhon en su libro "¿Qué es la propiedad?", trae consigo muchas implicaciones, especialmente para aquellos que defienden sus objetos materiales como si fueran extensiones propias de si mismos, y cualquier opinón que pueda contrariar su visión plutárquica del mundo es descartada como "desvaríos comunistoides" o algún otro insulto que provoca la risa en las personas más entendidas.
"La propiedad es un robo","La propiedad es un robo","La propiedad es un robo", me decía esa vocecilla que me atormentaba, así que sin más me traté de acostar, leer, comer, cualquier cosa que me hiciera preocuparme de cosas más mundanas, algo más sencillo que no tomara mucho esfuerzo de mi parte...pero nada, asi que entre muchas dudas y a decir verdad mucha rabia con mi poca habilidad para controlar mis propios impulsos me dediqué a pensar seriamente en el tema, y llegué a que:
Si bien es cierto que todo lo que tenemos, ciertos lujos que nos permitimos que nos hacen la vida más amena, nos hacen contemplar otros aspectos de la vida sin perder tiempo preocupándonos por nuestra supervivencia, también es cierto que de tener lo que necesitamos y no lo que un grupo de corporaciones nos hace creer que queremos, seríamos TODOS más felices, si no escucharamos a cada deseo banal que nos implanta la máquina publicitaria de las transnacionales y no ligaramos nuestro sentido de bienestar a la cantidad de estupideces que tenemos y que deseamos tener, si no nos fueramos mano a mano a consumir y consumir, si no entraramos a Mcdonald's a comer comida mala y con sobreprecio, porque como dijo Theodor Adorno: lo que nos llega de las industrias es muy poco y muy malo.
Si lo que nos llega es malo y poco, ¿porque conformarnos?
Sí, el tener no trae consigo nada malo, el poseer un objeto inanimado, una camisa para vestir, unos zapatos que nos protejan los pies, vaya, un arpón para cazar, o un reproductor de música para entreternos, no es inherentemente malo. Pero en niveles superiores de conciencia nos lleva a apreciar más a estos objetos fríos que a la vida humana. Lo mismo sucede con esos entes sin alma al cual los gobiernos por ley les atribuyen los derechos de un ser humano pero sin la moralidad o los deberes sociales a los cuales debemos (o deberíamos) estar sujetos los mortales: las corporaciones.
Para ilustrar esto, veamos lo siguiente:
La propiedad, si lo ven, ocurre naturalmente en la naturaleza, un grupo de leones caza un ñu, y es su ñu, lo protejen y la carne que queda de ese cadáver es consumido por los "asociados" de ese grupo de leones. Una ardilla recolecta nueces y son sus nueces, le pertenecen para sobrevivir el invierno.
¡Pero esperen! antes de que los supuestos "teóricos" defensores del sistema imperante en la humanidad se emocionen y traten de tomar esto como prueba fehaciente de que tienen razón, debemos ver que la naturaleza tiene algo que este sistema consumista no posee, y por lo tanto es antinatural e injusto: no posee equilibrio. Los seres vivos no consumen por consumir, no acumulan "riquezas" o "bienes" indiscriminadamente, no toman ni saquean lo que otras bestias tomaron. Tomemos el caso del mismo grupo de leones, que cazan el mismo ñu, lo guardan, luego salen a cazar nuevamente y toman una cebra, luego un elefante, y una jirafa, y así sucesivamente hasta que tienen toda la "riqueza" de la sabana africana para si mismos. Entonces, ¿qué queda para el resto de los leones? NADA, no pueden subsistir a menos que se dirijan a donde el grupo de leones "millonarios" y rueguen por comida, si acaso los animales pueden rogar.
Así sucede también con las compañias y los pueblos, las compañías se posan sobre una nación, y arbitrariamente decretan que ellas son las únicas que tienen los elementos necesarios para nuestra comodidad y supervivencia, y por lo tanto, deberíamos de conformarnos y agachar nuestras cabezas y aceptarlos como salvadores del nuevo milenio, como profetas de una supuesta era de prosperidad que nunca llega. ¿Porqué creen que los empresarios y los dueños de compañías tabacaleras no consumen sus productos?, según uno de los ejecutivos de Phillip Morris, componente encargado del negocio tabacalero de la multinacional Altria, él ni ninguno de sus colegas "tocarían esa basura" al preguntarsele si él mismo o alguno de sus compañeros fuma. Este es el cinismo del nuevo y valiente mundo, lo que es bueno para nosotros, la gente, los que pagamos sus salarios, no es lo suficientemente adecuado para ellos, nos llenan de veneno, sin pensarlo. Vivimos en un mundo nuevo, un mundo en que ninguno de nosotros tiene derechos y solo somos números en un estudio de mercado.
Un día nos llegará nuestra oportunidad, simplemente luchemos trabajando por nuestros compañeros humanos, por la libertad y la paz, por un mundo que tenemos que cambiar. Ya que no queda de otra, ¿no?, solo piensen más allá de su circulo, piensen que las ropas caras son solo máscaras que cubren nuestras propias fallas personales y nuestra propia irracionalidad, recuerden: la humanidad no es un bien de compra y venta.
2 comentarios:
lo más triste es que esos objetos inanimados si valen más que la vida humana, cuantos muertos en medio de la calle no hemos visto por un reloj, unos zapatos, una cadena...
es triste pero cierto.
buen post
El consumismo es parte innegable de la sociedad, no necesariamente de aquéllos que poseen suficiente dinero para costearlo. Por este mismo hecho vemos que en los barrios existen muchas familias que apenas tienen para sobrevivir el día a día pero utilizan los últimos modelos de celulares con cámara y bluetooth, televisores pantalla plana etc. El por qué de este comportamiento? Si me dicen que es bueno yo lo quiero para mí y, lamentablemente, si lo tiene otro se lo quito. No creo que el problema sea "el sistema", yo considero que es el embrutecimiento que prevalece en la humanidad que no permite al ser humano utilizar su libertad para decidir, sino que prefiere delegar esta tarea. Es la culpa de quienes toman ventaja de esa situación o de nosotros mismos? Los primeros son simplemente oportunistas sin moral, pero es gracias a cada uno de nosotros que el consumismo es una realidad.
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